
Un violento asalto a plena luz del día expuso la persistente inseguridad en Catamarca. En horas de la mañana, un hombre de 67 años fue interceptado y amenazado con un arma blanca en inmediaciones del casco céntrico capitalino, un hecho que reavivó la indignación vecinal ante la reiterada vulnerabilidad que sufren los adultos mayores en la vía pública frente al avance del delito urbano.
El episodio delictivo ocurrió alrededor de las 11:20 sobre la calle Vicario Segura, en el tramo comprendido entre avenida Córdoba y el pasaje Esmeralda. En ese punto, una mujer de 31 años, identificada como de apellido Supilka, abordó a la víctima exhibiendo una trincheta para intimidarlo y despojarlo de sus pertenencias, dándose inmediatamente a la fuga por las arterias aledañas con los bienes sustraídos.
Alertados por la situación, efectivos policiales lograron interceptar y reducir a la sospechosa a pocos metros del lugar. Al momento de la requisa preventiva, los uniformados constataron que la mujer transportaba una bolsa de consorcio que contenía tres pares de zapatillas, diversas prendas de vestir, un parlante portátil y el elemento cortante utilizado durante el asalto, quedando alojada a disposición de la Fiscalía de Instrucción del Distrito Sur.
Pese a la detención, los frentistas de la zona manifestaron su malestar por la audacia de los delincuentes para atacar en horarios de intenso movimiento comercial y peatonal. Los comerciantes del sector advierten que la presencia de efectivos a pie resulta discontinua, facilitando que personas armadas con elementos punzocortantes sorprendan a transeúntes indefensos sin temor a ser descubiertos por las patrullas policiales.
Violencia callejera y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La reiteración de asaltos contra personas de la tercera edad reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores vecinales fustigan que el Ministerio de Seguridad no garantice cuadrículas fijas de prevención en los corredores comerciales de la ciudad, obligando a los adultos mayores a transitar con miedo permanente ante la ausencia de paradas policiales estables en las esquinas más transitadas.
A este déficit de cobertura se suma la contradicción entre los anuncios oficiales de modernización en videovigilancia y la desprotección concreta en el asfalto. Los vecinos remarcan que los domos de monitoreo no disuaden los ataques armados en la vía pública, evidenciando una política de seguridad provincial reactiva que actúa únicamente cuando las víctimas ya fueron abordadas y despojadas violentamente de sus pertenencias.
La intimidación armada sufrida por un vecino de 67 años ratifica las fallas de contención frente a la inseguridad en Catamarca. Con jubilados convertidos en blancos fáciles de robos callejeros, asaltantes armados a plena luz del día y una creciente sensación de desamparo en las barriadas, la comunidad exige al Poder Ejecutivo provincial operativos permanentes de vigilancia que restituyan la tranquilidad en las calles.
Fuente: El Aconquija










