La remoción masiva de capas fértiles, el acopio de escombros químicos y el tránsito incesante de maquinaria pesada profundizaron el alerta social por el daño que genera la minería en Catamarca. Habitantes de los valles andinos, puesteros y productores agropecuarios denuncian que las excavaciones a cielo abierto y las huellas de exploración provocan una erosión irreversible que inutiliza los suelos en extensas zonas rurales de Catamarca.

El impacto directo sobre la tierra fértil comienza con el descapote mecánico de la superficie vegetal, un proceso destructivo que elimina de raíz los escasos horizontes orgánicos propios de los ecosistemas áridos de altura. Al quedar el terreno desnudo frente a vientos de gran intensidad y escorrentías estacionales, se acelera un fenómeno de desertificación generalizada en áreas donde el pastoreo comunitario constituía el principal sustento de subsistencia familiar.

A la pérdida física de sustrato se añade la alteración química y toxicológica provocada por el contacto prolongado con metales pesados, reactivos industriales y sales de descarte. En proximidades de los diques de colas y escombreras, los lixiviados y el polvo mineralizado acidifican el suelo circundante, anulando la fertilidad natural de las parcelas e impidiendo el rebrote de pasturas autóctonas esenciales para la cría de ganado caprino y ovino.

Asimismo, la circulación constante de transportes pesados y la apertura indiscriminada de caminos de cateo compactan las capas superficiales, impermeabilizando la tierra y destruyendo por completo su capacidad natural de retención hídrica. Pequeños agricultores advierten que esta degradación mecánica reduce el escurrimiento hacia los oasis productivos, dejando cuencas hídricas tradicionales totalmente desprovistas de suelo apto para la siembra y las economías regionales.

Falta de remediación de suelos y el avance de la minería en Catamarca

La ausencia de auditorías edafológicas independientes y peritajes químicos reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios y asambleas socioambientales fustigan que los organismos de fiscalización provinciales no exijan a las operadoras multinacionales planes efectivos de recomposición del sustrato, permitiendo que yacimientos históricos como Bajo La Alumbrera mantengan pasivos mineros a la intemperie que inutilizan miles de hectáreas agrícolas.

A este déficit de control estatal se suma la contradicción entre los anuncios oficiales de inversiones multimillonarias bajo el régimen del RIGI para proyectos como Agua Rica y el abandono concreto de los pueblos del interior. Productores del oeste remarcan que el Gobierno provincial desatiende los reclamos por degradación territorial, otorgando amplias ventajas impositivas a corporaciones mineras sin exigir garantías financieras reales para sanear los terrenos devastados.

El avance implacable del deterioro de la tierra consolida la resistencia de las poblaciones rurales frente a la minería en Catamarca. Con campesinos que pierden hectáreas cultivables y comunidades originarias que exigen la preservación de sus valles ancestrales, la sociedad civil reclama al Poder Ejecutivo provincial la realización de peritajes técnicos rigurosos y la suspensión de autorizaciones en cuencas vulnerables para salvaguardar el patrimonio natural catamarqueño.

Fuente: El Aconquija

catamarca digital
Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.