El vertiginoso incremento en los volúmenes de producción extractiva en la región puneña reencendió el debate sobre los protocolos de tratamiento de sustancias peligrosas. La acumulación de efluentes químicos, reactivos y lodos salinos en los acopios a cielo abierto derivó en duros cuestionamientos dirigidos hacia los esquemas de fiscalización de la minería en Catamarca.

En los complejos operativos ubicados en el Salar del Hombre Muerto y cuencas aledañas, el procesamiento del mineral requiere el uso intensivo de reactivos industriales para la purificación del producto final. Investigadores y pobladores del interior advirtieron que la permanencia de estos efluentes en piletas de evaporación representa un riesgo latente de filtración hacia las napas subterráneas de Catamarca.

A la preocupación por los acopios de salmuera agotada se suma la incertidumbre respecto al destino final de los reactivos descartados. Integrantes de asambleas ambientales denunciaron que la falta de plantas de tratamiento de alta complejidad en las inmediaciones de los yacimientos obliga a almacenar miles de toneladas de descartes sin neutralización previa.

Esta vulnerabilidad operativa se cruza con los reclamos de los productores ganaderos de la Puna, quienes señalaron que las escorrentías temporales podrían arrastrar restos salinos y compuestos químicos hacia los arroyos de pastoreo. Aseguran que la degradación del suelo compromete la escasa vegetación disponible para la hacienda local.

Acumulación de efluentes y severas críticas a la fiscalización oficial

Frente a la constante generación de descartes industriales y la amenaza sobre el suelo, diversas organizaciones territoriales intensificaron sus reclamos hacia las autoridades. Referentes ambientales fustigan que el Ministerio de Agua, Energía y Medio Ambiente no realice muestreos independientes ni publique los análisis periódicos sobre la calidad del agua de subsuelo.

Asimismo, sectores académicos y legisladores opositores reprochan la ausencia de auditorías externas que verifiquen la impermeabilidad de las membranas en las piletas de almacenamiento. Cuestionan que los organismos públicos deleguen el monitoreo en los informes autogenerados por las propias corporaciones privadas sin una contraprueba estatal.

La persistencia de efluentes almacenados y la opacidad en los datos de toxicidad mantienen en estado de alerta a las poblaciones del oeste. Ante el avance de nuevas etapas de exploración, la comunidad exige la paralización de proyectos hasta que se implementen controles rigurosos sobre la minería en Catamarca.

Fuente: El Aconquija

catamarca digital
Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.