El indicador llegó a los 710 puntos básicos durante la apertura de los mercados y luego retrocedió hasta las 684 unidades. La caída de los bonos argentinos y la incertidumbre económica internacional presionan sobre los activos locales.

El riesgo país volvió a encender las alarmas este martes al superar los 700 puntos básicos y alcanzar un máximo anual. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a las 710 unidades durante las primeras operaciones de la jornada, aunque luego moderó la suba y se ubicó en 684 puntos, nueve más que en el cierre anterior.

El movimiento inicial estuvo vinculado con una caída de hasta el 1,5% en las cotizaciones de los bonos soberanos argentinos. Más tarde, una recuperación parcial de esos títulos permitió reducir el avance del indicador, que de todos modos se mantiene en su nivel más alto desde las elecciones legislativas de 2025.

La escalada se produce en un contexto marcado por factores externos y por la incertidumbre en torno a la situación económica y política argentina. En el plano internacional, el precio del petróleo trepó hasta los 111 dólares por barril, lo que genera presión sobre los costos energéticos y las expectativas de inflación.

A esto se suma la posibilidad de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga una política monetaria restrictiva o avance con nuevas subas de tasas de interés. En ese escenario, los inversores tienden a reducir su exposición a activos de economías emergentes y buscan alternativas consideradas más seguras.

La tasa del bono del Tesoro estadounidense a diez años, ubicada en el 5,15%, también influye en la dinámica de los mercados, al elevar el rendimiento que exigen los inversores para asumir riesgos en países como Argentina.

La combinación de la caída de los títulos locales y los mayores rendimientos de los activos estadounidenses explica parte de la presión sobre el riesgo país, en medio de las dudas del mercado sobre la evolución de la economía argentina.