El riesgo país registró una nueva suba este viernes y llegó a los 790 puntos básicos, su valor más elevado desde el 24 de octubre de 2025. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 31 unidades, en una jornada marcada por las pérdidas de los bonos argentinos en dólares y el retroceso de los principales mercados internacionales.

A las 15, los títulos Bonares y Globales anotaban caídas promedio del 1%, en sintonía con el comportamiento negativo de los activos financieros del exterior. La cautela de los inversores estuvo vinculada, entre otros factores, a las dudas sobre la rentabilidad de las millonarias inversiones destinadas al desarrollo de inteligencia artificial.

La preocupación por los resultados que podrían generar esos desembolsos repercutió en las principales bolsas del mundo, que operaron en terreno negativo. El impacto también alcanzó a los activos argentinos, que volvieron a quedar bajo presión.

La tensión internacional también presionó a los mercados

Otro elemento que influyó en la jornada fue la evolución del precio del petróleo. El crudo avanzó cerca de un 2% y se encaminaba a cerrar su cuarto mes consecutivo de subas.

El movimiento estuvo relacionado con la posibilidad de una escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, además de un reciente ataque contra instalaciones petroleras en el estrecho de Ormuz. Este escenario geopolítico sumó incertidumbre y reforzó la cautela de los operadores financieros.

El Banco Central retomó las compras de dólares

En el ámbito local, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió el jueves a comprar divisas en el mercado cambiario, después de tres jornadas sin intervención.

La acumulación de reservas netas es uno de los factores que contribuyen a sostener las cotizaciones de la deuda pública argentina. Sin embargo, ese respaldo no fue suficiente para impedir que los bonos soberanos registraran pérdidas durante el viernes.

La semana financiera había comenzado condicionada por el impacto de las elecciones en Brasil y terminó con una nueva caída de Wall Street, especialmente de las acciones vinculadas al sector de los semiconductores.