
Una nueva renuncia sacudió la estructura del Gobierno nacional. César Oscar Lencina, subsecretario de Ciencia y Tecnología, presentó su dimisión indeclinable después de poco más de un mes en el cargo y expuso una serie de cuestionamientos sobre las condiciones de trabajo dentro de la dependencia. Entre los motivos de su decisión mencionó la falta de respaldo institucional, las dificultades de comunicación y situaciones de maltrato hacia los trabajadores.
La renuncia se hizo efectiva el jueves 29 de octubre y fue comunicada mediante una nota dirigida a la secretaria de Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, con copia al jefe de Gabinete, Diego Santilli, de cuya órbita depende el área.
En el escrito, Lencina hizo referencia a “las dificultades persistentes” que encontró para ejercer sus responsabilidades, especialmente por la “falta de una comunicación eficiente y soporte institucional”. También denunció “situaciones de destrato y desconsideración hacia el personal en el entorno de trabajo”, una descripción que deja al descubierto las tensiones que, según su testimonio, atravesaban el funcionamiento cotidiano de la subsecretaría.
El exfuncionario sostuvo que esas conductas “no condicen en absoluto” con su manera de conducir organizaciones ni con su experiencia en la dirección de equipos. Ante ese escenario, explicó que había decidido dar “un paso al costado”, al considerar que no estaban dadas las condiciones necesarias para continuar desempeñando sus tareas.
Lencina había sido designado el 22 de septiembre mediante el Decreto 1056/2026. Su paso por la subsecretaría duró apenas 37 días, un período particularmente breve para un cargo de conducción dentro de la administración pública.
Un militar con experiencia en la Antártida
Antes de incorporarse al Gobierno, Lencina había desarrollado su carrera profesional en la Fuerza Aérea Argentina, donde alcanzó el grado de comodoro. Entre sus antecedentes se destacan su desempeño como jefe de la Base Antártica Marambio y su paso por la conducción de la Base Aérea Militar de Mar del Plata.
Es licenciado en Sistemas Aéreos y Aeroespaciales por el Instituto Universitario Aeronáutico y cuenta con una maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador. Su trayectoria estuvo vinculada principalmente con la actividad aeronáutica, la logística y la coordinación de operaciones en ámbitos de alta complejidad.
Su incorporación a la Secretaría de Ciencia y Tecnología había representado el desembarco de un oficial de la Fuerza Aérea en un puesto de conducción de la política científica nacional. Durante las pocas semanas que permaneció en funciones, participó de actividades de coordinación institucional y encuentros con representantes de organismos científicos y autoridades provinciales.
Cambios en la conducción del área científica
La salida de Lencina se produce en un contexto de modificaciones recientes en la estructura de Ciencia y Tecnología. En septiembre había dejado la subsecretaría José Luis Acevedo, mientras que en agosto Adriana Baravalle había asumido la conducción de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología en reemplazo de Darío Genua.
La dependencia, que funciona bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, tiene entre sus responsabilidades la articulación de políticas públicas vinculadas con la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación.
La renuncia de Lencina agrega un nuevo cambio a esa estructura y plantea interrogantes sobre las condiciones de funcionamiento interno del organismo. A diferencia de otras modificaciones de funcionarios, en este caso la salida estuvo acompañada por cuestionamientos explícitos a las relaciones laborales y al respaldo recibido durante su gestión.
Por el momento, no se informó oficialmente quién reemplazará al exsubsecretario ni se conoció una respuesta pública de las autoridades del área a las acusaciones formuladas en su carta de renuncia.
Con información de la agencia NA










