La concejal del oficialismo en la Capital, Jimena Herrera (FPV-PJ), expresó su malestar por la violencia que recibe de parte de sus pares.
De acuerdo a sus palabras, los proyectos que presenta son enviados a archivo y después otro edil realiza «el mismo” y éste es aprobado. Además, por su «servicio a la Iglesia” indicó que sus pares le hacen «bromas pesadas en tono jocoso”.
La edil, en la última sesión del concejo deliberante capitalino, interrogó a sus pares si es violencia cuando «una legisladora presenta 200 proyectos de los cuales ninguno se ejecuta o cuando así fuere, no se hace sin alusión al proyecto en sí, sino que le cambian las formas, donde no plasman el trabajo de la concejal”.
En esta línea, apuntó que «se manda a archivo y después sale otro concejal haciendo el mismo proyecto”.
Luego, señaló: «Una concejal que viene a trabajar todos los días es ninguneada -estando- a cargo de presidencia” y a la vez, «es ninguneada muchas veces por los mismos funcionarios que no quieren trabajar cuando ella pide o le niegan el servicio en tiempo y forma o faltan a la verdad”.
Así, contempló que al mencionar el CD «jamás debería tener como moneda corriente la mentira”. Asimismo, observó que la «mentira es una forma de violencia”. En este orden, consideró que manifestar «la verdad es una forma de decir que me interesa tu dignidad, lo que sos, una persona con derecho al buen trato”.
De esta forma, evaluó como «violencia algunas bromas que pueden referirse al estado de una persona”.
jimena-Herrera, concejal jimena herrera
En este orden, ilustró que es conocida por su dedicación «al servicio de la Iglesia”. Expuesto esto, señaló que «recibo bromas pesadas en un tono jocoso haciendo alusión a esa opción”, lo que personalmente «duele”.
La edil afirmó que expresó su malestar «porque nunca he callado” y a la vez apuntó a «darle fuerzas a cualquier mujer que sufre violencia en su trabajo”. «Que lo diga, con la cabeza bien arriba, que levante la voz y haga respetar sus derechos”, finalizó.