Según fuentes pontificias, la invitación fue cursada hace meses. Pero Bergoglio fijó fecha una vez que supo cuándo se haría la marcha de Buenos Aires. «De mí esperen todo lo posible», le dijo Francisco a sus interlocutores.

La lluvia que azotó a Buenos Aires en el comienzo de la «marcha del silencio» ( ver páginas 8 a 11) despertó todo tipo de lecturas místicas entre los asistentes políticos y religiosos. Algunos, con humor, y otros con ironía, pensaron en bendiciones. Otros, en castigos diluvianos. Sin embargo, donde no hubo dudas respecto al mensaje divino, fue en el Vaticano, donde Francisco decidió saludar en el habitual besamanos de los miércoles a cuatro integrantes de la Asociación 18J de Sobrevivientes, Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado contra la AMIA.
El pedido de encuentro de los visitantes, según confiaron a este diario fuentes pontificias, había sido cursado con meses de anticipación, aunque la fecha definitiva fue elegida por Bergoglio. Y cuando el momento de la realización de la marcha porteña ya había sido fijada. La cita fue breve y no se trató de una audiencia privada, sino de un encuentro frente a la Plaza San Pedro: el escenario elegido por el ex arzobispo porteño para rodear las intrigas del caso Nisman, sin referirse públicamente a él y apelar al tema desde su componente más estructural: las investigaciones judiciales irresueltas sobre los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel.
«De mí esperen todo, que haga todo lo posible», contestó el Papa  cuando los familiares, encabezados por Sergio Burstein, le pidieron «que interceda» ante el gobierno de Israel «para que deje que declare el ex embajador israelí en Argentina Itzhak Aviran». Y también ante el  de Irán «para que ese país se ponga a derecho» y facilite la declaración indagatoria de los funcionarios investigados, que podrían hacerlo a partir del Memorando de Entendimiento.
El pedido formulado a Bergoglio busca que interceda para facilitar la declaración de Avirán, embajador israelí en Buenos Aires entre 1993 y 2000, y máximo interlocutor de la Casa Rosada durante la etapa más compleja y sinuosa de la instrucción judicial. El diplomático habló en enero pasado del caso y aseguró que «la gran mayoría de los culpables no está en este mundo, y lo hicimos nosotros». El testimonio del ex embajador coincide con otra revelación que estremeció a la comunidad internacional, también en enero pasado, cuando Newsweek y The Washington Post, sortearon un año de presiones y revelaron, basados en funcionarios de Washington, que la CIA y el Mossad prepararon un coche bomba para matar a Imad Fayez Mughniyah, líder del grupo Hezbollah, sospechado de haber coordinado el ataque contra la embajada israelí en 1992.
«Si Aviran hubiese podido declarar y explicar por qué dijo lo que dijo en su momento, quizás (el fiscal) Alberto Nisman estaría vivo», deslizó Burstein acompañado por Graciela Linial, Hugo Fryszberg y Carlos Daniel Komarovsky. Respecto a Irán, los familiares insistieron con la intervención papal, basados en la audiencia del viernes pasado de Bergoglio con la vicepresidenta de ese país, Shahindokht Molaverdi.
«La fecha en que nos recibió Francisco no es casualidad. Siempre nos opusimos a esta marcha que convocan aquellos que lo hacen en defensa propia y que siempre le faltaron el respeto a Nisman», explicó Burstein y cargó contra los fiscales Germán Moldes y Raúl Pleé, «los principales encubridores para lograr una búsqueda de la verdad y encontrar justicia». «No nos olvidamos tampoco del papel de la dirigencia de la comunidad judía», acusó el familiar y aclaró un dato que ya le había mencionado al Papa: «Con los dirigentes no tenemos trato. También son responsables del encubrimiento», en referencia al ex presidente de la DAIA Ruben Beraja, que está entre los acusados que comparecerán en el próximo juicio oral que indaga el supuesto encubrimiento del atentado

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Anabela Soria, Periodista, nacida en Frias, Santiago del Estero el 15 de abril de 1974, comenzó sus estudios de Licenciatura en Periodismo y Comunicación, en la Universidad Nacional Córdoba en 1989 hasta su titulación en 1994, cuando comenzo a producir radio en la Localidad de Villa Carlos Paz y luego en Rio IV, posteriormente comenzó como correctora de medios gráficos y digitales a día de a fecha, actualmente radicada en Catamarca.