El escándalo en torno a la declaración jurada del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, abrió una nueva crisis política para el Gobierno de Javier Milei y sumó dificultades a la agenda legislativa que el oficialismo busca impulsar en el Congreso durante las próximas semanas.
La controversia se profundizó luego de que Adorni admitiera haber omitido en declaraciones anteriores información vinculada a ganancias obtenidas mediante inversiones en criptomonedas. Sus explicaciones generaron cuestionamientos tanto de la oposición como de sectores aliados al Gobierno, que comenzaron a reclamar respuestas más contundentes e incluso plantearon la posibilidad de que deje su cargo.
En el Congreso, distintos bloques avanzan con iniciativas para impulsar una interpelación al funcionario, mientras algunos sectores opositores analizan medidas más severas. La situación también provocó tensiones con fuerzas políticas que habitualmente acompañan al oficialismo en votaciones clave.
El conflicto amenaza con afectar proyectos que el Gobierno considera prioritarios antes de fin de mes, entre ellos iniciativas económicas y financieras que requieren acuerdos parlamentarios para avanzar. Legisladores cercanos al Ejecutivo reconocen que el caso ha complicado las negociaciones y alterado el clima político en ambas cámaras.
A pesar de la presión política, el presidente Javier Milei mantiene su respaldo a Adorni y, por el momento, no evalúa apartarlo del cargo.









