La mesa política del Gobierno volvió a reunirse este martes en la Casa Rosada, esta vez con Luis Caputo sentado a la mesa y a pocas horas de que el Ejecutivo presente el proyecto de Presupuesto 2027. El ministro de Economía llevó ante el núcleo político de Javier Milei las principales variables con las que la administración libertaria proyecta atravesar el próximo año, mientras Patricia Bullrich repasó la agenda que el oficialismo intentará empujar en el Congreso: en resumen, estima una inflación de 18% para el año próximo y un dolar que lllegará a diciembre del 2027 en $1.847,6.
El encuentro tuvo así un componente diferente respecto de las últimas reuniones. Con el Presupuesto como telón de fondo, Caputo expuso ante Karina Milei, Diego Santilli, Martín Menem y Santiago Caputo, entre otros integrantes de la mesa, los números sobre los que estará construido el proyecto y que el Gobierno pretende convertir también en parte de su argumento político de cara a 2027.
Según la presentación del ministro, el Ejecutivo proyecta para el año próximo un crecimiento del PBI del 4%, una inflación de 18% punta a punta, mientras que el promedio lo ubicó en 21,1%, además de un aumento del salario promedio del 25,4%. Se trata, por ahora, de estimaciones oficiales que suponen la continuidad del proceso de crecimiento y una mejora de los ingresos por encima de los precios, dos variables especialmente sensibles para una administración que necesita que la estabilización macroeconómica termine de traducirse con mayor claridad en el bolsillo antes de las elecciones.
“Para 2027 se asume un crecimiento del PIB del 4,0% anual. El tipo de cambio nominal se proyecta en $1.847,6 en diciembre de 2027 (+15,5%) y la inflación desacelera al 18,0% interanual en el mismo período”, dice el texto del proyecto
Los números están en línea con el relato que la Casa Rosada comenzó a ordenar en los últimos días. Milei pretende llegar a la campaña defendiendo los resultados acumulados desde 2023 y discutiendo la percepción de una economía que todavía muestra dificultades en distintos sectores. En ese sentido, el Presupuesto no funcionará únicamente como una hoja de cálculo sobre los ingresos y gastos del Estado: también ofrecerá una primera versión oficial del país que el Gobierno promete para el año en que el Presidente buscará su reelección.
Caputo también anticipó que el proyecto volverá a contemplar un resultado fiscal positivo. El Gobierno sostiene que, de cumplirse esa previsión, la Argentina completará cuatro años consecutivos con superávit en la línea financiera sin encontrarse en default. El equilibrio de las cuentas públicas seguirá siendo la principal bandera económica de Milei, aun cuando el debate presupuestario obligará al oficialismo a explicar cómo piensa sostenerlo y, al mismo tiempo, atender las demandas de recursos que llegan desde distintos sectores y las provincias.
Las estimaciones oficiales incluyen además exportaciones por más de US$130.000 millones y un saldo comercial favorable de bienes y servicios superior a los US$15.000 millones. Para el dólar, el proyecto utilizará un tipo de cambio promedio anual de $1.728.
En la Casa Rosada se ocuparon especialmente de relativizar el alcance de ese último número. Sostienen que no debe interpretarse como una predicción del valor que tendrá el dólar, sino como el resultado de aplicar la inflación estimada para 2027 sobre el tipo de cambio actual. La aclaración busca evitar que una de las cifras más sensibles del Presupuesto termine convertida en una referencia cambiaria para el mercado y, al mismo tiempo, deja al descubierto los límites que el propio Gobierno le asigna a las proyecciones incluidas en el proyecto.
La discusión económica se produce, además, después de que Milei bajara el lunes ante sus funcionarios y legisladores una línea política para encarar el camino hacia 2027. El Presidente reivindicó los resultados de su programa, pidió “cuidar la reputación económica” reconstruida por la Argentina y sostuvo que el oficialismo deberá contrastar sus números con la situación que recibió al asumir en diciembre de 2023. La apuesta oficial será que la discusión electoral se ordene alrededor de esa comparación, más que sobre las dificultades que persistan al final de su mandato.
Del Presupuesto a la agenda electoral
La segunda parte del encuentro estuvo dedicada al Congreso. Allí tomó protagonismo Patricia Bullrich, quien informó sobre el comienzo del debate en comisiones de la reforma electoral, uno de los asuntos que la Casa Rosada pretende poner en discusión mientras comienza a ordenar las reglas con las que se disputarán las elecciones del año próximo.
La cuestión electoral había aparecido también en las últimas reuniones de gabinete, aunque el Gobierno viene administrando los tiempos de esa discusión en función de una dificultad concreta: todavía necesita construir los votos para avanzar con los cambios que pretende. La intención oficial es modificar el esquema de las PASO y otras reglas electorales, pero sin abrir una batalla parlamentaria antes de asegurarse una mayoría que evite una derrota en el recinto.
Bullrich repasó además el estado del resto de las iniciativas que aguardan tratamiento en el Senado. La agenda parlamentaria será uno de los frentes centrales de las próximas semanas, cuando el oficialismo deberá combinar la discusión del Presupuesto con una acumulación de proyectos que pretende aprobar antes de fin de año y para los cuales, pese al crecimiento de su representación parlamentaria, sigue necesitando negociar con aliados y bloques provinciales.
En ese paquete también aparece la nueva ofensiva del Gobierno alrededor de Malvinas. Durante la reunión se confirmó que esta semana ingresará por la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Defensa de la Soberanía Nacional, la iniciativa que el Ejecutivo viene preparando para endurecer las sanciones contra empresas que desarrollen actividades en las islas sin autorización argentina.
El proyecto había sido uno de los temas centrales de la mesa política de la semana pasada, cuando participaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller, Pablo Quirno. Su llegada al Congreso abrirá ahora una segunda etapa de la estrategia con la que Milei busca apropiarse de la iniciativa política alrededor de la cuestión Malvinas y llevar la discusión al terreno parlamentario, donde el oficialismo espera que el contenido de la propuesta obligue a la oposición a elegir entre acompañarla o quedar expuesta al señalamiento del Gobierno por rechazar una iniciativa presentada bajo la bandera de la soberanía nacional.
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