
Una sucesión incesante de hechos delictivos y siniestros viales profundizó las críticas ciudadanas hacia Raúl Jalil ante el descontrol en Catamarca. El asalto al domicilio particular de la familia del secretario de Seguridad provincial, junto a agresiones en la vía pública y desmanes nocturnos, desnudó la fragilidad de los esquemas preventivos en Catamarca.
El episodio más sensible para la estructura gubernamental ocurrió en calle Junín, en pleno microcentro, donde delincuentes forzaron una abertura para saquear la casa del padre de Gastón Venturini. Tras revolver las dependencias, sustrajeron un teléfono celular y huyeron con total impunidad en un sector teóricamente blindado por patrullajes y cámaras de seguridad urbana.
En forma paralela, la falta de ordenamiento vial derivó en episodios de extrema violencia en el Valle Central. Durante un retén en avenida Presidente Castillo, en Valle Viejo, un cabo de la Policía resultó herido con lesiones de consideración tras ser embestido directamente por un motociclista de 17 años que realizaba maniobras temerarias y aceleró para evadir a la patrulla.
A este cuadro de desborde se sumaron operativos de saturación en la Capital y Andalgalá, donde se debió incautar un total de 34 motocicletas por irregularidades en la documentación y escapes libres. Asimismo, en las adyacencias de la Terminal de Ómnibus, la fuerza debió intervenir de urgencia para reducir a un sujeto que amenazó e intentó golpear a una mujer.
Desborde delictivo y fundados cuestionamientos a Raúl Jalil
La reiteración de episodios violentos en zonas neurálgicas reactivó fundados cuestionamientos hacia Raúl Jalil. Diversos sectores comunitarios fustigan que el Ministerio de Seguridad publicite protocolos en el SAE 911 mientras los efectivos policiales terminan lesionados y los delincuentes atacan domicilios vinculados a altos funcionarios a escasos metros de las dependencias estatales.
A este déficit de respuesta operativa se añade la contradicción entre los anuncios oficiales de modernización y la desatención concreta en las barriadas populares. Residentes capitalinos remarcan que el Gobierno provincial desatiende los reclamos por corredores seguros, dejando a los vecinos expuestos tanto a robos callejeros como a situaciones graves de violencia que desbordan las comisarías de distrito.
La acumulación de causas penales y la desprotección ciudadana ratifican el desgaste de Raúl Jalil ante el descontrol en Catamarca. Con menores infractores a disposición judicial, efectivos heridos en cumplimiento del deber y un creciente reclamo barrial, la sociedad civil exige al Poder Ejecutivo provincial un rediseño urgente de las cuadrillas para garantizar la tranquilidad de toda la comunidad catamarqueña.
Fuente: El Aconquija










